Tuve que quedar sin móvil por una semana. Sin recibir o hacer llamadas, escribir o leer SMS. Anoche domingo mientras estaba viendo la última de Woody Allen, hacía una lista de prioridad de llamadas que tengo que hacer.
Desde septiembre 2005 en Madrid. Un máster, un trabajo, un curso los domingos, dos motos, una caída, varios coches alquilados, mucho vino y cañas, kilómetros de morcilla, un piso, dos compañeros, un barrio, un río y el teleférico al lado.